AUTISMO

Buen trabajo; creo que te faltó juntar información y estructurar por tí misma una idea, ya que repetías información por hacer de cada bloque un pedaso de una fuente; sabiendo que un bloque lo podías construir con varias fuentes (hubiera sido un excelente trabajo)... faltó información en la rehabilitación del trastorno desde lo psicológico y lo neuropsicológico... Nota: 4,3
Autora: Yesica Paola Simanca Banda

external image nino-autista-con-mariposa.jpgDEFINICION DEL AUTISMO


El trastorno del espectro autista (ASD) es una gama de trastornos complejos del neurodesarrollo, caracterizado por impedimentos sociales, dificultades en la comunicación, y patrones de conducta estereotípicos, restringidos y repetitivos. El trastorno autista, a veces llamado autismo o ASD clásico, es la forma más grave de ASD, mientras que otras afecciones a lo largo del espectro incluyen una forma más leve conocida como síndrome de Asperger, una afección rara llamada síndrome de Rett, el trastorno de desintegración infantil y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado (generalmente conocido como PDD-NOS). Aunque ASD varía significativamente en carácter y gravedad, se produce en todos los grupos étnicos y socioeconómicos y afecta a todos los grupos etarios. Los expertos calculan que tres de cada seis niños de cada 1,000 sufrirán de ASD. Los varones tienen cuatro veces más probabilidades de tener ASD que las mujeres.


http://espanol.ninds.nih.gov/trastornos/autismo.htm

OTRAS DEFINICIONES SOBRE AUTISMO


El autismo es un síndrome que estadísticamente afecta a 4 de cada 1,000 niños; a la fecha las causas son desconocidas, aún y cuando desde hace muchos años se le reconoce
como un trastorno del desarrollo.
Salvo contadas excepciones, el autismo es congénito (se tiene de nacimiento) y se manifiesta en los niños regularmente entre los 18 meses y 3 años de edad. Los primeros síntomas suelen ser: el niño pierde el habla, no ve a los ojos, pareciese que fuese sordo, tiene obsesión por los objetos o muestra total desinterés en las relaciones sociales con los demás. En algunas ocasiones puede llegar a confundirse con esquizofrenia infantil.
Existen múltiples estudios genéticos que relacionan los cromosomas 5 y 15 con el autismo así como otros que buscan vincularlo con cuestiones biológicas como vacunas e intoxicación de metales. A la fecha, ninguno de estos estudios ha logrado sustentar su teoría y por lo mismo, no se puede precisar el origen mismo del síndrome.

http://youtu.be/bc5nDF6R5jk
http://www.psicopedagogia.com/autismo/

El autismo es un trastorno infantil que tiene una mayor incidencia en niños que en niñas.
Las habilidades de un niño autista pueden ser altas o bajas dependiendo tanto de su nivel de cociente intelectual y de su capacidad de comunicación verbal.
Las causas del autismo aún se desconocen, pero existen algunas teorías que pueden explicar la enfermedad.



http://www.guiainfantil.com/salud/cuidadosespeciales/autista.htm


¿Cuales son las causas del autismo?

1. Las relaciones del niño autista con su entorno y su ambiente social. Algunos estudios relacionan el autismo con una falta de afectividad en la infancia. En ocasiones, se ha relacionado el autismo con una educación sostenida por padres distantes, fríos y demasiado intelectuales.

2. Deficiencias y anormalidades cognitivas. Parece existir alguna base neurológica en el desarrollo de esta enfermedad, aunque no está demostrada.

3. Procesos bioquímicos básicos. Se ha encontrado un exceso de secreción de serotonina en las plaquetas de los autistas.


Perfil de un niño autista

El niño autista tiene una mirada que no mira, pero que traspasa. En el lactante, se suele observar un balbuceo monótono del sonido, un balbuceo tardío y una falta de contacto con su entorno, así como un lenguaje gestual. En sus primeras inteacciones con los demás, lo primero que se detecta es que no sigue a la madre en sus intentos de comunicación y puede entretenerse con un objeto sin saber para qué sirve. En la etapa preescolar, el niño empieza a parecer extraño porque no habla. Le cuesta asumir el yo e identificar a los demás. No establece contacto con los demás de ninguna forma. Estos niños autistas pueden presentar conductas agresivas, incluso para sí mismos. Otra característica del autismo es la tendencia a llevar a cabo actividades de poco alcance de manera repetitiva como dar vueltas o llevar a cabo movimientos rítmicos con su cuerpo (aletear con sus brazos). Los autistas con un alto nivel funcional pueden repetir los anuncios comerciales de la televisión o llevar a cabo rituales complejos al acostarse a dormir. En la adolescencia, se dice que 1/3 de los autistas suelen sufrir ataques epilépticos, lo cual hace pensar en una causa de origen nervioso.


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síntomas que indican que el niño es autista

- Acentuada falta de reconocimiento de la existencia o de los sentimientos de los demás.

- Ausencia de búsqueda de consuelo en momentos de aflicción.

- Ausencia de capacidad de imitación.

- Ausencia de juego social.

- Ausencia de vías de comunicación adecuadas.

- Marcada anormalidad en la comunicación no verbal.

- Ausencia de actividad imaginativa, como jugar a ser adulto.

- Marcada anomalía en la emisión del lenguaje con afectación.

- Anomalía en la forma y contenido del lenguaje. - Movimientos corporales estereotipados.

- Preocupación persistente por parte de objetos.

- Intensa aflicción por cambios en aspectos insignificantes del entorno.

- Insistencia irracional en seguir rutinas con todos sus detalles.

- Limitación marcada de intereses, con concentracion en un interés particular.

http://www.autismresearchcentre.com/docs/papers/2001_Wheelwright_BC.pdf

Criterios diagnósticos del autismo

El DSM-IV (APA 1994) indica que para un diagnóstico de autismo es necesario encontrar las características A, B, y C que se mencionan a continuación:

  • A. Un total de seis o más manifestaciones de (1), (2) y (3), con al menos dos de (1), al menos una de (2), y al menos una de (3).

1. Trastorno cualitativo de la relación, expresado como mínimo en dos de las siguientes manifestaciones:

a. Trastorno importante en muchas conductas de relación no verbal, como la mirada a los ojos, la expresión facial, las posturas corporales y los gestos para regular la interacción social.b. Incapacidad para desarrollar relaciones con iguales adecuadas al nivel de desarrollo.c. Ausencia de conductas espontáneas encaminadas a compartir placeres, intereses o logros con otras personas (por ejemplo, de conductas de señalar o mostrar objetos de interés).d. Falta de reciprocidad social o emocional.

2. Trastornos cualitativos de la comunicación, expresados como mínimo en una de las siguientes manifestaciones:

a. Retraso o ausencia completa de desarrollo del lenguaje oral (que no se intenta compensar con medios alternativos de comunicación, como los gestos o mímica).b. En personas con habla adecuada, trastorno importante en la capacidad de iniciar o mantener conversaciones.c. Empleo estereotipado o repetitivo del lenguaje, o uso de un lenguaje idiosincrásico.d. Falta de juego de ficción espontáneo y variado, o de juego de imitación social adecuado al nivel de desarrollo.

3. Patrones de conducta, interés o actividad restrictivos, repetitivos y estereotipados, expresados como mínimo en una de las siguientes manifestaciones:

a. Preocupación excesiva por un foco de interés (o varios) restringido y estereotipado, anormal por su intensidad o contenido.b. Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos y no funcionales.c. Estereotipias motoras repetitivas (por ejemplo, sacudidas de manos, retorcer los dedos, movimientos complejos de todo el cuerpo, etc.).d. Preocupación persistente por partes de objetos.

  • B. Antes de los tres años, deben producirse retrasos o alteraciones en una de estas tres áreas: (1)Interacción social, (2) Empleo comunicativo del lenguaje o (3) Juego simbólico.

  • C. El trastorno no se explica mejor por un Síndrome de Rett o trastorno desintegrativo de la niñez.


López-Ibor Aliño, Juan J. & Valdés Miyar, Manuel (dir.) (2002). DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Texto revisado. Barcelona: Masson.

Diagnóstico del autismo infantil


El diagnóstico suele consistir en la detección. A la hora de hablar de su hijo con el médico, sus propias observaciones e inquietudes sobre su desarrollo serán cruciales para ayudar al diagnóstico del niño.
La revisión de vídeos y fotografías familiares puede ayudarle a recordar cuándo observó un comportamiento determinado en el niño por primera vez y cuándo alcanzó hitos de desarrollo concretos.
Para ayudar al diagnóstico, se han desarrollado una serie de instrumentos de detección para la recopilación de información acerca del desarrollo social y comunicativo del niño en un entorno médico.

Algunas pruebas de detección se basan en las respuestas de los padres a un cuestionario, mientras que otras lo hacen en una combinación de sus informes y observaciones. El señalar y pretender jugar son instrumentos clave para ayudar a diferenciar a un niño con autismo de otros grupos antes de los dos años de edad. Es importante tener en cuenta que los instrumentos de detección por sí mismos no ofrecen un diagnóstico. Sin embargo, constituyen un indicador de que el niño puede tener TEA y de que es necesario seguir investigando.

Es posible que los métodos de detección anteriores no identifiquen a niños con TEA leve, como los que padecen autismo de alto funcionamiento o síndrome de Asperger. Por eso se han diseñado una serie de instrumentos de detección para el síndrome de Asperger y el autismo de alto funcionamiento u otras formas más leves de autismo. Estas herramientas se centran en el deterioro social y conductual de los niños sin retrasos significativos del lenguaje.

http://cuidadoinfantil.net/diagnostico-del-autismo-infantil.html


ETIOLOGÍA Y ETIOPATOGENIA DEL AUTISMO

La etiología del autismo sólo puede presentarse como algo problemático, pendiente de solución

Es imposible que un niño se vuelva autista por falta de amor de sus padres o porque menos consistentes en sus intentos de educar a sus hijos

Según las investigaciones actuales, existe una gran evidencia de que el autismo tiene una base orgánica, aunque hoy por hoy permanece desconocida. Una de las primeras pruebas de que existe una implicación orgánica en el :autismo fue el descubrimiento de que la epilepsia aparece en más de una cuarta parte de los adolescentes autistas. Los síntomas autistas son consecuencia de una alteración neurobiológica, primaria o secundaria, estructural o funcional, imposible todavía de delimitar con los métodos de que disponemos, habiéndose descrito, en determinados casos, anomalías estructurales, alteraciones metabólicas, de histología cerebral, trastornos genéticos, bioquímicos, procesos infecciosos...

Hasta el momento, los estudios realizados no parecen apuntar hacia una causa única en el autismo infantil, sino más bien a considerar que este síndrome es consecuencia de una variedad de etiologías neuropatogénicas. En todo caso, cualquiera de las anomalías arriba mencionadas son susceptibles de dañar sistemas cerebrales críticos para el desarrollo del autismo. El avance de las neurociencias constituye hoy una esperanza para e! esclarecimiento de las sutiles y graves disfunciones cerebrales que subyacen en autismo infantil.



Revista de Psiquiatría y Psicología del Niño y del Adolescente, 2004, 4(2): 127-144

DIAGNOSTICO ESPECIFICO

El Autismo, al igual que los diferentes Trastornos Generales del desarrollo, en los que se incluye, puede presentar dificultades para su diagnóstico especifico. Un primer problema surge de las discrepancias entre distintas clasificaciones diagnósticas que incluyen o excluyen algunos criterios y se adaptan mal a los niños más pequeños. En los casos de autismo más clásico, es decir, aquellos en los que presentan todos los síntomas, aunque no suelan ser los más frecuentes, sí son los de diagnóstico más fácil, sobretodo en edades tempranas. No resulta tan fácil la diagnosis en aquellos casos en los que faltan o se añaden elementos no contemplados en los criterios diagnósticos formales.

El Autismo puede contemplarse como un trastorno con una base sintomática común pero con una gran variabilidad en su manifestación externa. Algunos autores defienden la idea que el trastorno autista se mueve en un continuo en que los diferentes casos se van posicionando según su afectación. En este continuo los Asperger se situarían en el eslabón de funcionamiento más alto, mientras que el Autismo más clásico con déficits severos se situará en el otro extremo. Encontrar el punto de corte para el diagnóstico diferencial puede resultar, a veces, comprometido a falta de un marcador biológico. Además, hay gran comorbilidad con otros trastornos del desarrollo (retraso mental, mutismo selectivo, etc...) y enfermedades (Fenilcetonuria, Embriopatia por Rubeola). Pese a todo, el diagnóstico temprano es el que nos puede garantizar la mejor evolución posible si se complementa con la intervención adecuada. Para evaluar eficazmente el autismo debemos tener en cuenta una diversidad de criterios. Tanto la evaluación como el tratamiento debe ser multidisciplinar (Psicólogo, Psiquiatra Infantil, Neurólogo, Pediatra, Logopeda, etc...). Hay que delimitar las capacidades de los niños, sus áreas fuertes y débiles. Definir sus conductas. Analizar posibles deficiencias visuales y auditivas. Es fundamental disponer de una historia evolutiva a nivel orgánico del niño. También sería deseable la historia clínica de la madre.

Finalmente, exámenes biológicos, cromosómicos y metabólicos pueden proporcionar información valiosísima. A nivel más psicológico, la evaluación de sus capacidades cognitivas nos darán una idea de su rendimiento real. Las aplicaciones de pruebas de capacidades intelectuales tipo WISC-R o WISC-IV deberán utilizarse con precaución en este tipo de población y sólo pueden ser aplicadas a aquellos niños que tengan algo preservada su expresión oral (los de alto nivel o Asperger). Para los niños autistas con síntomas más severos, deberán utilizarse cuestionarios o escalas de desarrollo para tener un punto de partida para la intervención. Escalas como la CHAT de Baron-Cohen son aplicables a partir de tan sólo 1 o 2 años. Otras escalas utilizadas son la Escala de GESELL y como instrumento más especializado el ADI-R (Entrevista diagnóstico del Autismo-Revisada) publicada por TEA Ediciones y que puede proporcionarnos una gran ayuda en la evaluación. Sin embargo, recordemos que no hay actualmente, ningún instrumento que por sí sólo nos proporcione el diagnóstico seguro, y que hay que recurrir a la recogida de información multidisciplinar anteriormente expuesta. Para conocer en mayor profundidad los aspectos de la evaluación en los T.G.D y obtener pruebas específicas ir a Evaluación de los T.G.D. Pruebas específicas para T.G.D. Autismo y Asperger .

http://www.psicodiagnosis.es/areaclinica/trastornossocialesintelectuales/autismoclasico/index.php

Incidencia

Se estima que el autismo afecta a cuatro de cada 10.000 personas, dependiendo del criterio de diagnóstico usado. En Estados Unidos, por cada 150 niños uno es diagnosticado con autismo. En el estado de Oregon se diagnostica que por cada 88 niños 1 sufre de autismo. Se cree que la incidencia está en aumento, pero no está claro si eso se debe a un aumento real de casos o simplemente a un mayor número de diagnósticos. El autismo afecta cuatro veces más a los hombres que a las mujeres, y se puede encontrar en todo el mundo, sin importar etnia o cultura.

El autismo varía grandemente en severidad. Los casos más severos se caracterizan por una completa ausencia del habla de por vida y comportamientos extremadamente repetitivos, inusuales, autodañinos y agresivos. Este comportamiento puede persistir durante mucho tiempo y es muy difícil de cambiar, siendo un reto enorme para aquéllos que deben convivir, tratar y educar a estas personas. Las formas más leves de autismo (típicamente autismo de alto rendimiento) pueden ser casi imperceptibles y suelen confundirse con timidez, falta de atención y excentricidad. Cabe notar que una persona autista puede ser de alto funcionamiento en ciertas áreas y de bajo funcionamiento en otras. Por ejemplo, existen personas autistas que carecen de habla pero pueden comunicarse por escrito muy elocuentemente.

López-Ibor Aliño, Juan J. & Valdés Miyar, Manuel (dir.) (2002). DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Texto revisado. Barcelona: Masson.

Aspectos cognoscitivos


Anteriormente se creía que el retraso mental se presentaba con frecuencia en individuos autistas. Uno de los problemas de esta determinación es que se basa en una medición del cociente intelectual (CI), la cual no es factible ni fiable en ciertas circunstancias. También se ha propuesto que puede haber individuos sumamente autistas que sin embargo son muy inteligentes y por lo tanto, capaces de eludir un diagnóstico de autismo. Esto hace que sea imposible hacer una determinación exacta y generalizada acerca de las características cognitivas del fenotipo autista.

Sin embargo, se sabe que los niños superdotados tienen características que se asemejan a las del autismo, tales como la introversión y la propensión a las alergia. Se ha documentado también el hecho de que los niños autistas, en promedio, tienen una cantidad desproporcionada de familiares cercanos que son ingenieros o científicos. Todo esto se suma a la especulación controvertida de que figuras históricas como Albert Einstein e Isaac Newton, al igual que figuras contemporáneas como Bill Gates, tengan posiblemente síndrome de Asperger. Observaciones de esta naturaleza han llevado a la escritora autista Temple Grandin, entre otros, a especular que ser genio en sí "puede ser una anormalidad".

Alto y bajo funcionamiento

Un criterio común para la distinción entre autismo de alto y de bajo funcionamiento es un cociente intelectual de más de 70-80 para aquellos que se dice que son de alto funcionamiento, y de menos de 70-80 para aquellos que se dice que son de bajo funcionamiento. Este criterio tiene varios problemas:
  • Se cree que las pruebas de cociente intelectual son inadecuadas para medir la inteligencia de una persona autista, ya que están diseñadas para personas típicas. Es decir, estas pruebas asumen que existe interés, entendimiento, conocimientos lingüísticos, motivación, habilidad motriz, etc. Se conocen casos de personas autistas cuyo cociente intelectual cambia drásticamente dentro de un periodo relativamente corto, lo cual probablemente no indica un cambio real en el nivel de inteligencia.
  • La percepción de "bajo funcionamiento" por lo general se refiere a carencia de habla, incapacidad para cuidarse de sí mismo, falta de interacción social, etc. Esto no siempre coincide con el criterio del cociente intelectual. Existen personas autistas que carecen de habla (aunque se pueden comunicar por escrito) con un cociente intelectual alto. Por otro lado, autistas con un cociente intelectual bajo podrían poseer la capacidad del habla.
  • Los autistas varían extremadamente en sus capacidades. Una misma persona puede mostrar características de "alto funcionamiento" y otras de "bajo funcionamiento." Por lo tanto estas etiquetas son uni-dimensionales y su descriptividad deficiente.
  • Las personas autistas que son de "bajo funcionamiento" en algún área pueden desarrollarse y volverse de "alto funcionamiento" en esa misma área. Alguien diagnosticado autista puede volverse indistinguible de alguien diagnosticado con Síndrome de Asperger.

Causas

Las causas del autismo se desconocen en una generalidad de los casos, pero muchos investigadores creen que es el resultado de algún factor ambiental que interactúa con una susceptibilidad genética.

Bases neurobiológicas

La evidencia científica sugiere que en la mayoría de los casos el autismo es un desorden heredable. De hecho es uno de los desórdenes neurológicos con mayor influencia genética que existen. Es tan heredable como la personalidad o el cociente intelectual.

Los estudios en gemelos idénticos han encontrado que si uno de los gemelos es autista, la probabilidad de que el otro también lo sea es de un 60%, pero de alrededor de 92% si se considera un espectro más amplio. Incluso hay un estudio que encontró una concordancia de 95,7% en gemelos idénticos. La probabilidad en el caso de mellizos o hermanos que no son gemelos es de un 2% a 4% para el autismo clásico y de un 10% a 20% para un espectro amplio. No se han encontrado diferencias significativas entre los resultados de estudios de mellizos y los de hermanos.

Causas estructurales


Los estudios de personas autistas han encontrado diferencias en algunas regiones del cerebro, incluyendo el cerebelo, la amígdala, el hipocampo, el septo y los cuerpos mamilares. En particular, la amígdala e hipocampo parecen estar densamente poblados de neuronas, las cuales son más pequeñas de lo normal y tienen fibras nerviosas subdesarrolladas. Estas últimas pueden interferir con las señales nerviosas. También se ha encontrado que el cerebro de un autista es más grande y pesado que el cerebro promedio. Estas diferencias sugieren que el autismo resulta de un desarrollo atípico del cerebro durante el desarrollo fetal. Sin embargo, cabe notar que muchos de estos estudios no se han duplicado y no explican una generalidad de los casos.

Otros estudios sugieren que las personas autistas tienen diferencias en la producción de serotonina y otros neurotransmisores en el cerebro. A pesar de que estos hallazgos requieren más estudios.

Factores ambientales

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contaminación por fábricas.
A pesar de que los estudios de gemelos indican que el autismo es sumamente heredable, parecen también indicar que el nivel de funcionamiento de las personas autistas puede ser afectado por algún factor ambiental, al menos en una porción de los casos. Una posibilidad es que muchas personas diagnosticadas con autismo en realidad padecen de una condición desconocida causada por factores ambientales que se parece al autismo (o sea, una fenocopia). De hecho, algunos investigadores han postulado que no existe el "autismo" en sí, sino una gran cantidad de condiciones desconocidas que se manifiestan de una manera similar.
De todas formas, se han propuesto varios factores ambientales que podrían afectar el desarrollo de una persona genéticamente predispuesta al autismo:

  • Intoxicación por metales pesados

Se ha indicado que la intoxicación por mercurio, particularmente, presenta síntomas similares a los del autismo. La teoría de la relación entre el autismo y los metales pesados es apoyado por una minoría de los médicos. Algunos estudios indican que los niños con autismo pueden tener niveles anormales de metales pesados tóxicos como el mercurio. La exposición al mercurio puede causar trastornos similares a las observadas en el autismo.

El debate sobre las vacunas
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Muchas personas asocian la aparición de la enfermedad a la vacuna Sarampión-Paperas-Rubéola, y al mercurio que contenía hasta el año 2001. Esta teoría fue invalidada por varios estudios, incluida la retractación de 10 de los 12 autores del estudio inicial que cuestionaba esta vacuna en el Reino Unido, sin embargo está respaldada por algunos especialistas sobre el autismo. A raíz de la controversia acerca de la vacuna en el Reino Unido, el número de niños vacunados ha disminuido significativamente sin que se constate una disminución paralela en el número de niños autistas diagnosticados. Algunos estudios americanos muestran un vínculo entre el thimerosal (un aditivo, cuya base es un metal pesado, que fue incluido en las primeras generaciones de la vacuna) y las trastornos del espectro autista

Factores obstétricos
Hay un buen número de estudios que muestran una correlación importante entre las complicaciones obstétricas y el autismo. Algunos investigadores opinan que esto podría ser indicativo de una predisposición genética nada más. Otra posibilidad es que las complicaciones obstétricas simplemente amplifiquen los síntomas del autismo.
  • Estrés
Se sabe que las reacciones al estrés en las personas con autismo son más pronunciadas en ciertos casos. Sin embargo, factores psicogénicos como base de la etiología del autismo casi no se han estudiado desde los años 70, dado el nuevo enfoque hacia la investigación de causas genéticas.
  • Ácido fólico
La suplementación con ácido fólico ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, particularmente por parte de mujeres embarazadas. Se ha postulado que este podría ser un factor, dado que el ácido fólico afecta la producción de células, incluidas las neuronas. Sin embargo, la comunidad científica todavía no ha tratado este tema.
  • Crianza
Entre los años 50 y los 70 se creía que los hábitos de los padres eran corresponsables del autismo, en particular, debido a la falta de apego, cariño y atención por parte de madre-padre denominados "madre-padre nevera" (refrigerator mother-father). Estas teorías han sido refutadas por investigadores de todo el mundo en las últimas décadas. El grupo de estudio para los trastornos del espectro autista del Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Sanidad califica estas teorías como uno de los mayores errores en la historia de la neuropsiquiatría infantil.
Ciertas investigaciones relacionaron la privación institucional profunda en un orfanato con la aparición de un número desproporcionado de niños con algunos rasgos cuasi-autistas (aunque sin las características fisiológicas). Se postula que este fenómeno es una fenocopia del autismo. A diferencia de los niños con autismo, la sintomatología de estos niños, con rasgos provocados por la privación extrema, remite cuando viven en un entorno normalizado. Una privación institucional extrema, por otro lado, puede agravar el grado de afectación de un niño autista y empeorar trágicamente su pronóstico.

Las investigaciones de Spitz y toda la teoría del Apego de John Bowlby, basadas en la potencia de salud mental que proporciona el apego al bebé, demuestran hasta qué punto puede beneficiar a los niños autistas un entorno de apego seguro, amor y respeto.

Journal of Toxicology and Environmental Health, Part A, 70: 1723–1730, 2007 A Prospective Study of Mercury Toxicity Biomarkersmin Autistic Spectrum Disorders
Rehabilitación neuropsicológica

Hoy el autismo es considerado un síndrome conductual de base biológica y puede estar asociada a diversas enfermedades o síndromes .

Afecta aproximadamente a 1 de cada 1000 niños con una clara predominancia en varones con una relación de 4 a 1 .

No obstante hay algunos aspectos interesante respecto al sexo, ya que si bien el número de mujeres que lo padecen es estadísticamente menor, las afectadas tienen formas en general muy severas. Geschwind y Galaburda explican la impactante preponderancia de estos desordenes en el varón con una ingeniosa pero aún no validada teoría referente a los efectos de la testosterona en la maduración del cerebro y el desarrollo intrauterino del sistema inmunológico.

Alteraciones neuropsicológicas
Desde principio de los años 60 una serie de posibles etiologías y alteraciones neurológicas y neuropsicológicas. Se ha propuesto para su estudio que la relación entre estos elementos es la siguiente: un agente etiológico produce una anormalidad neuronal que hace que a su vez se manifiesten trastornos neuropsicológicos.Se han determinado una serie de variables mediadoras que influyen en el impacto de los agentes etiológicos en el sustrato neural y funcionamiento neuropsicológico en lossujetos autistas. Así, los riesgos biológicos determinan si ocurrirá un déficit, pero los factores ambientales pueden modular la severidad, a menos que el grado de riesgobiológico y la disrupción del SNC resultante sea severo.A pesar de los intentos de encontrar la causa primigenia del trastorno, ningún mecanismo biológico puede explicar todos los casos de autismo. Los factores hereditarios no sonsuficientes para producir autismo, lo que parece heredarse es el incremento de la vulnerabilidad a influencias teratógenas.Las alteraciones neurofuncionales cerebrales implican a tres grandes grupos deestructuras, que pueden estar afectadas en mayor o menor medida en los sujetoindividuales. Estas estructuras son el lóbulo temporal medial, las áreas frontoestriatales y el cerebelo.Dentro de las tres teorías cognitivas más importantes de explicación del síndrome, deficiencias en Teoría de la Mente, dificultades en la Coherencia Central y Disfunciones Ejecutivas, es ésta última la que va adquiriendo una mayor entidad para explicar la relación existente entre los datos biológicos y cognitivos, y entre los trastornos neuropsicológicosentre sí. Desde los puntos de vista clínico y educativo es necesario plantearse la evaluación y tratamiento de un amplio espectro de déficits funcionales (35) que nos permita determinar un perfil específico del sujeto y la intervención en una amplia variedad de áreas:personales (neuropsicológicas, cognitivas y conductuales) y contextuales.La evaluación neuropsicológica de los trastornos del desarrollo tiene característicasdistintivas de otras formas de evaluación y que pueden ser resumidas por sus funciones, los métodos e interpretación de los resultados.Las funciones a evaluar en la neuropsicología del desarrollo incluyen tanto aspectos neurológicos básicos como neuropsicológicos y procesos de aprendizaje. Los elementos son:
  • reflejos
  • inhibición motora
  • asimetrías
  • tono
  • motricidad gruesa y fina
  • indicadores motores anormales
  • función vestibular
  • gnosias visuales, auditivas y
  • somatosensoriales
  • praxias ideatorias, ideomotoras y
  • constructivas
  • atención y arousal
  • memoria y aprendizaje
  • comprensión y expresión del lenguaje
  • funciones ejecutivas
  • otras.


Los procedimientos de evaluación neuropsicológica han de ser elegidos sobre la base de una serie de criterios. Es necesario seleccionar medidas que cubran todos los dominios de conductas relevantes de interes y deben abarcar tanto dominios especificos como mas generales. para un analisis cuantitativo es necesario usar test con datos normativos apropiados a la poblacion de referencia.



APROXIMACIÓN NEUROPSICOLÓGICA DEL AUTISMO

Desde los años 80 se han ido abriendo diferentes líneas de trabajo que han ido consolidando datos y fundamentando sólidamente nuevas áreas de investigación neuropsicológica en el autismo.
El concepto de teoría de la mente fue recuperado para el autismo por Baron Cohen, Frith, Leslie (1985), poniendo de manifiesto las dificultades que tienen estos pacientes para adquirir y desarrollar patrones de identificación de los estados mentales de los demás.

Uta Frith (1994) formuló la teoría del déficit en la coherencia central. Esta teoría señala las dificultades en la integración de constituyentes parcelares en el todo global y sugiere anomalías cognitivas y vías de procesamiento alternativo.
Deborah Fein y Lynn Waterhouse (1989) Centraron sus investigaciones neuropsicológicas en la heterogeneidad de las personas diagnosticas como autistas.

Peter Hobson (1984) Estudió varios aspectos de la percepción y el egocentrismo en los autistas.
El grupo de Rumsey (1988) viene profundizando en diferentes habilidades cognitivas en adultos autistas con alta capacidad.
Por último, desde hace unos años, el equipo de Russell (1997) está formulando sugerentes hipótesis sobre las funciones ejecutivas y el autismo.
Dentro de este sintético escenario de la investigación neuropsicológica de estas décadas, se puede observar un gradual distanciamiento de las mediciones clásicas de las funciones cognitivas y un progresivo interés por los déficits sociales y ejecutivos. En este sentido, es posible distinguir dos grandes teorías que han emergido en este campo.

La teoría afectiva que propone Hobson (1986) señala las dificultades que tienen los autistas para percibir y reconocer las emociones de los demás expresadas en sus manifestaciones corporales.
La teoría de la meta representación de Baron-Cohen (1988). Hace referencia a los déficits que tienen en la capacidad de inferir los estados mentales de los demás y que está muy relacionada con la empatía. Si estos pacientes no son capaces de entender que detrás de determinadas acciones de las personas hay unos propósitos y un plan, muchas de las acciones de los demás se tornan incomprensibles para ellos. Lo mismo ocurre con el lenguaje, que ha de entenderse como un mensaje de la mente, con un claro carácter comunicativo, y no algo meramente imitable. Así, las dificultades en las atribuciones de primer orden sobre creencias ("yo pienso que él piensa") son una de las características dominantes del trastorno autista severo, mientras que en el autismo con alta capacidad estas dificultades se observan en las atribuciones de segundo orden ("yo pienso que él piensa que ella piensa").

Estas líneas de trabajo, junto con las iniciadas recientemente, están sentando las bases de la neuropsicología del autismo. Sin embargo, un punto capital de estudio en el autismo es la capacidad cognitiva de estos pacientes. Gran parte de la heterogeneidad observada en los autistas radica en esta cuestión. Tradicionalmente, el autismo se ha relacionado con el retraso mental. La proporción de niños con autismo que tienen también retraso mental ha sido objeto de controversia y, en el momento actual, este dato no está aún clarificado. Por otra parte, desde siempre, se han descrito niños con autismo que tienen habilidades especiales, con unos rendimientos por encima de la media general, asociadas o no a deficiencias en otras actividades cognitivas. Naturalmente, esta situación plantea unas cuestiones y un modo de evaluación claramente distintos entre los pacientes autistas con retraso mental y aquellos que no presentan limitaciones en su capacidad intelectual.

Desde el punto de vista neuropsicológico, de un modo esquemático, los déficits cognitivos estarían relacionados con estructuras corticales, mientras que los sociales con estructuras subcorticales. Sin embargo, la interacción entre ambos, es enormemente compleja y no permite una fácil diferenciación de las funciones neuropsicológicas implicadas. La complejidad del trastorno, la falta de homogeneidad de las muestras y las numerosas variables, no fácilmente controlables, que intervienen en el cuadro clínico son, en gran parte, las responsables de las dificultades para obtener un perfil neuropsicológico claro en el autismo.

El trabajo presentado por Minshew y su grupo (1997), puso de manifiesto un perfil neuropsicológico caracterizado por trastornos en las habilidades motoras y dificultades en las funciones mnésicas complejas, en la organización compleja del lenguaje y en el razonamiento. Por el contrario, se encontraban intactas las funciones visoespaciales, la atención y la estructura y dinamismo elementales del lenguaje y la memoria.
El substrato neurobiológico de las alteraciones neuropsicológicas observadas en el autismo es complejo y no está claramente definido, sin embargo, se invocan tres grandes sistemas como responsables de la mayor parte de los síntomas típicos del autismo.

El fronto estriado, cuya lesión se asocia a alteraciones en la memoria de trabajo, la generación y control de planes y los mecanismos de inhibición. Además, con frecuencia, un daño en estas estructuras puede causar estereotipias.


Tratamiento del autismo infantil
Hasta ahora no hay un tratamiento curativo del Autismo Infantil, sin embargo se han hecho progresos en la prevención de este mal al descubrir posibles factores causales.También se emplea la terapia farmacológica para el tratamiento de algunas afecciones que coexisten, tales como el insomnio, la hiperactividad, las convulsiones, las conductas auto y heteroagresivas.En la actualidad se utilizan las técnicas de modificación conductual, la enseñanza de habilidades sociales, entrenamientos del lenguaje social, el condicionamiento operante, la pedagogía especializada, en fin, una serie de estrategias terapéuticas con el único objetivo de minimizar las deficiencias y lograr una mejor vida social.
No hay que olvidar que los padres de estos niños, requieren de mucha ayuda, de entrenamiento en estrategias y recursos para el manejo adecuado de estos niños en el hogar, ya que el autismo produce incapacidades a través de toda la vida.Terapia Conductual: También conocida como método Lovaas (por Ivar Lovaas, uno de los principales precursores de la actualidad), ABA o Skinner y está basada en el conductismo. Se enseñan habilidades por medio de reforzadores y aversivos (premio y castigo).

TEACCH: Está basado en la comunicación visual por medio de imágenes y símbolos que representan conceptos o palabras y ha sido utilizado principalmente por el sistema escolar para educación especial de varios estados de la unión americana (entre ellos Texas y Missouri) . Es una excelente opción para trabajar en los niños una vez que están bajo control instruccional y fijan su atención.

PECS (Picture Exchange Comunication System): Es un método de comunicación visual y de lecto-escritura que ha sido aplicado con bastante éxito en algunos estados de la unión americana (Missouri destaca en este método).

Químico y/o Fármaco: Es el tratamiento por medicamentos. Aunque este punto es ampliamente discutido, sí es un hecho que ciertos niños tienen la necesidad de ellos debido a alguna disfunción (por ejemplo, epilepsia). En todos los casos, los padres nunca deben recetar a los niños. Siempre hay que consultar con un neurólogo pediatra y discutir con él las posibilidades.

Dieta libre de Gluten y Caseína: Consiste en restringir al niño alimentos que tengan estos compuestos, los cuales se encuentran principalmente en las harinas de trigo y en los lácteos. Aunque sus resultados son favorables solamente en algunos casos, es una buena opción a intentar por no tener efectos secundarios. Antes de iniciarla, quite los azúcares para poder valorar mas objetivamente.

Vitaminosis: Consiste en proveer al niño de una serie de vitaminas. Algunos estudios han demostrado que algunos niños carecen o tienen insuficiencia de ellas. Entre las más frecuentes están las vitaminas del complejo B (B6 y B12).
Método Doman, Filadelfia o Afalse: Según mi experiencia, me atrevo a decir que este nada tiene que ver con el autismo. Fue diseñado originalmente para parálisis cerebral y problemas neuromotores. Si el niño camina y se mueve perfectamente, no es necesario este tipo de terapias.
Método Tomatis y Berard: Estos métodos se basan en adiestrar auditivamente al niño y con ello abrir canales en su cerebro. Sus resultados son muy discutidos. Los padres podrían considerar este tipo de terapias cuando el niño muestre demasiada sensibilidad a los ruidos.
Músico Terapia: Se busca el vínculo con el niño a través de la música y el ritmo. Hay terapeutas de esta rama que afirman dar nociones matemáticas a tráves de este método, pero no ha sido comprobado. En algunos niños ha dado buenos resultados.
Delfino Terapia, Equino Terapia, etc.: Terapia con delfines, caballos, etc. Si tiene acceso a alguno de este tipo, sin discutir sus ventajas o desventajas, el niño tendrá una experiencia única. Algunos padres me han platicado que vieron mejoría, los otros dijeron que, aunque sus niños salieron igual, se divirtieron como nunca en su vida.


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Grandjean P, Landrigan PJ,Developmental neurotoxicity of industrial chemicals